MUCHA O POCA DEUDA…

Por José Manuel Guzmán Ibarra

¿El país está sobreendeudado? Es un debate que se da en muchos países, pero en el nuestro parece imposible ponerse de acuerdo. Si nos llevamos de lo que leemos en la prensa, pareciera que no endeudarnos es mandatorio y necesario.

Lo fundamental en el tema del endeudamiento son cuatro cosas: a) El peso sobre el PIB: En muchos países, los niveles de endeudamiento medido contra el PIB es mayor al 90%; en RD es cercano al 38%. b) el porqué y para qué se da el endeudamiento; c) el perfil de deuda, en materia de plazos y tasas y d) el peso sobre el presupuesto nacional.

Veamos el porqué y el para qué: Un manejo adecuado de la deuda en moneda dura busca desde la perspectiva de la balanza comercial equilibrar el GAP existente en las exportaciones de bienes y servicios versus las obligaciones en divisas, incluyendo el propio servicio de la deuda. Es más que evidente que nuestras fuentes de ingresos en divisas, aunque robustas, dependen todavía de un mayor nivel de inversiones internacionales, y un mayor empuje en las exportaciones para llenar ese espacio entre los sectores que las generan y los que las demandan. Si permitiéramos un encarecimiento relativo de las importaciones, mediante una devaluación un poco mayor de nuestra moneda, ese GAP fuera menor. En todo caso, el financiamiento externo está llenando parte del GAP entre nuestros pagos y nuestros ingresos.

En otro orden, está el tema presupuestario. Desde el año 2000 a la fecha, el país se ha manejado con mayores o menores déficits fiscales. Aunque siempre hay un margen en un mejor y más efectivo manejo del gasto público, las presiones por el lado del gasto parecen ser estructurales. Pongamos de ejemplo el 4% del PIB en educación o las demandas salariales del sector salud. Un esquema en el cual la eficiencia del gasto sea prioridad no despeja la vocación estructural de nuestro déficit fiscal, vis a vis las crecientes demandas en mejoría de infraestructura, servicios y salarios en áreas tan sensibles como salud, educación y seguridad ciudadana. Este es un porqué. Queda claro que con una mayor recaudación fiscal el peso de la deuda y la necesidad de endeudamiento serían menores.

En cuanto al perfil de la deuda, se ha avanzado mucho en mejorar técnicamente las decisiones en su manejo, y especialmente en materia de la administración de los plazos y vencimientos. Todavía queda espacio para mitigar nuestro riesgo país, pero seguimos en un esquema donde los tipos de intereses internacionales son relativamente bajos, recibiendo buenos ratings de las calificadoras de riesgo.

Al parecer, si nos estamos endeudando mucho o poco, no es realmente el punto. La fiebre, como hemos visto, no está en el endeudamiento; hay temas estructurales que exigen algo más que una administración adecuada de la deuda. Si queremos debatir con seriedad, tenemos que hablar de una nueva ola de reformas estructurales; ahora que no son tan dolorosas y que podemos endeudarnos para pagarlas sin mayores sacrificios y ajustes.

Lee este artículo publicado en el periódico HOY, República Dominicana.

HILLARY Y LA REPÚBLICA DOMINICANA

Por José Manuel Guzmán Ibarra

Lo que ocurre en el país más poderoso del mundo -aquí en el vecindario- es importante para RD; globalización más o globalización menos. La historia así lo demuestra: Desde inicios del siglo XX con la intervención del país, hubo de parte de los Estados Unidos un legado en infraestructura, por ejemplo, los trazados de caminos y carreteras; en el aspecto legal, el sistema Torrens de propiedad, en el cultural, nuestra afición al béisbol; o durante la Guerra Fría, acuerdos y marcos comerciales, como la cuota azucarera (1966-1978) o la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (1983), y más reciente el DR-CAFTA (2007). EEUU se encuentra ahora en una contienda electoral; vale la pena que le hagamos seguimiento a las elecciones de ese país.

Es razonable prever que la candidata por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, resultará triunfadora en noviembre. Resulta necesario que valoremos el conocimiento que tiene la candidata presidencial sobre nuestro país y la comunidad dominicana en los EE. UU., y aprovechemos el poder electoral que tienen los inmigrantes dominicanos en estados claves, como Florida y Nueva York, para activamente tratar de tener interlocutores en su eventual gobierno. Lo haremos posible siguiendo atentamente su discurso y propuestas de campaña, al mismo tiempo que desarrollemos estrategias internas y de relaciones exteriores para aprovechar aspectos positivos y minimizar los negativos de sus próximas políticas. En ese sentido, hay al menos tres temas de vital importancia para nosotros: El primero, el RD-Cafta; el segundo, las tensas relaciones con el estado haitiano y la innegable influencia que tiene en ese tema el lobby afro-americano y, el tercero, las políticas migratorias y sus derivados. En los tres temas, la candidata presidencial tiene ya ideas firmes.
En materia de libre comercio, la retórica electoral es adversa a los acuerdos. Hillary promete a los trabajadores norteamericanos endurecer los controles de cumplimiento con los países con los que EE. UU. tiene comercio, eso puede tener implicaciones concretas para RD en las áreas fitosanitarias, calidad de los productos, denominación de origen, temas impositivos y derechos laborales.

En cuanto al tema haitiano, son conocidas las relaciones que los Clinton tienen con ese país. Además, nos quejamos de la visión que tienen los influyentes lobistas afro-americanos sobre nuestro país y la delicada situación creada por la sentencia del Tribunal Constitucional. Valdría mucho la pena que pensemos con ecuanimidad e inteligencia las estrategias que estaremos siguiendo ante el triunfo de Hillary. En mi opinión, hay más oportunidades de las que los sectores nacionalistas quieren admitir; solo debemos aprovecharlas.

Finalmente, el tema migratorio en sí. La importancia es vital. Sólo en la ciudad de Nueva York es probable que haya más dominicanos -legales e ilegales- que en Santiago de los Caballeros. Los dominicanos ausentes son una fuente no sólo de remesas, sino también de turismo. Al tiempo, temas como los repatriados, o la implementación del FATCA y su particular impacto para los dominicanos de doble nacionalidad son parte de una agenda que, sin dudas, es mejor empezar a trabajarla con la actual candidata… antes de que ya sea presidente electa.

Lee este artículo publicado en el periódico HOY, República Dominicana.