ASFIXIADOS POR EL ÉXITO

Muchos analistas acertaron demasiado pronto. Años anunciando la crisis de los partidos basado en algo consustancial a la democracia: el conflicto. Sin embargo, tanto el resultado electoral como las encuestas daban cuenta de otra realidad; el votante seguía confiando en los partidos políticos. Eso fue así, pero ya no lo es más.

En el 2015, el partidismo está moralmente enfermo, y sobrevive porque hay cierta identificación de los ciudadanos con el PLD; pero el PLD se sostiene porque está en el Gobierno, al tiempo que hay confianza en el Gobierno porque el presidente Medina lo sujeta basado en su enorme prestigio. A pesar de esa realidad, está bastante claro que eso no será suficiente para la salud democrática… pero tampoco para el sistema de partidos.

El resultado electoral está asegurado para el PLD, y ha estado asegurado por bastante tiempo. Luego de su regreso al poder en el 2004, las elecciones han sido ganadas invariablemente. Reclamar cambios en tal entorno de éxito parece una tarea imposible; sin embargo, es un imperativo de vitalidad.

Un ejemplo lo ofrece la situación política electoral del Distrito Nacional, plaza para la cual la oferta será la misma que ha sido desde el 2002. El partido plantea llevar en la ciudad al mismo candidato a senador y el mismo candidato a alcalde. El argumento sigue siendo el mismo; ganan. Y ese éxito positivo, en gran medida se debe al desempeño de sus incumbentes: el senador Reinaldo Pared Pérez y el alcalde Roberto Salcedo. De alguna manera han conectado con los votantes capitaleños.

Hoy, dados los resultados de las encuestas, parece algo natural que repitieran en sus respectivos puestos, pero ambos tendrán más de 14 años allí. “¿Cuándo es tiempo de cambiar de escenario?” es la pregunta más difícil de responder para artistas y políticos. Es por ello que la fortaleza de la democracia y la salud del sistema de partidos dependen mucho de la capacidad del PLD de renovarse a sí mismo… o morir de éxito. En el futuro inmediato, lo que hoy es ganancia mañana puede no serlo.

En el Distrito Nacional, como en muchos otros puntos del país, bien valdría una fórmula de remozamiento para que el hartazgo futuro del votante no termine llevándose no sólo a sus candidatos, sino la fe en el sistema democrático mismo. Esa fórmula, bien podría ser que Roberto Salcedo lleve su experiencia municipal al Congreso y sea el candidato a senador por el PLD, mientras que la alcaldía sea elegida en procesos de elecciones internas competitivas y supervisadas. Reinaldo tiene una plataforma y un reto por delante mucho mayor que el de repetir; él ha anunciado que continúa con su proyecto presidencial. Roberto ya empieza a estar en la defensiva en su gestión y el sistema partidista parece peligrosamente anquilosado. Incluso, al presidente Medina, como dijo Inés Aizpún la semana pasada, le conviene demostrar que tiene la capacidad de remozar el partido. El tema va más allá de lo meramente electoral; es cuestión de trascender, no sea que de tanto éxito nos asfixiemos.

Lee este artículo publicado en el periódico HOY, República Dominicana.

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