CONFERENCIA MIGRATORIA INTERNACIONAL

 

La migración es el segundo tema más importante para la humanidad, sólo después de la pobreza y la pobreza extrema, aunque no son los únicos. Terrorismo, narcotráfico, armamentismo, cambio climático, completan el listado, pero por sus efectos de causalidad, la migración merece atención privilegiada como un tema de la mayor prioridad a atender por los gobiernos del mundo. La migración tiene múltiples causas: tensiones religiosas, étnicas o culturales; exclusiones de género o de preferencia sexual; o la más común, la pobreza y pobreza extrema y las asimetrías de desarrollo económico nacionales, internacionales y regionales. No todos los países, sin embargo, tienen una situación dual tan intensa como la República Dominicana que es a la vez un país receptor y emisor de migración.

La presencia de la diáspora dominicana llega a lugares tan exóticos como Alaska, con concentraciones importantes en grandes urbes como Nueva York, Miami, Chicago, Madrid, sin dejar de mencionar las islas en el caribe, siendo probablemente Puerto Rico la más importante; pero también hay migración en Argentina, en varias ciudades italianas, en Suiza. Casi podríamos decir que a migración vamos, en el imperio (!) dominicano nunca se pone el sol.

Al mismo tiempo, tenemos un muy serio problema de inmigración, agravado por las manipulaciones ideológicas, con fuertes (aunque ocultos) prejuicios raciales y xenófobos, con algún hecho histórico —no siempre bien contextualizado— y tensiones comerciales o de índole diplomática entre nuestro vecino Haití y RD. Todos elementos bastante comunes en el tema migratorio. Sirva el ejemplo de la inmigración musulmana en Europa, o la relación de Marruecos y España.

La OEA se encuentra en el país haciendo consultas sobre la migración y sus temas derivados. La posición nacional ha sido de rechazo, a pesar de que el gobierno, libremente, invitó a que vinieran a evaluar el tema en el terreno con la esperanza de que certifiquen los innegables avances de RD en esa materia. Sin embargo, la realidad migratoria y la difícil realidad de segmentos de la población que les corresponde la nacionalidad dominicana y otros cuya situación es ambigua ante la indolencia histórica de los Estados dominicano y haitiano ofrece todavía muchas oportunidades de mejora. Mientras la JCE, por ejemplo, siga jugando a la discriminatoria interpretación administrativa, el Estado dominicano no podrá librarse de los cuestionamientos (bien y mal intencionados) que se deriven.

El tema migratorio genera debates no sólo por las particularidades locales, aquí y en otras partes, sino también por las ambigüedades del sistema internacional que reduce a un “movimiento” de población el desastre humanitario mundial que significa los millones de desplazados en el planeta (y la región). Vale la pena que RD le proponga a la OEA una conferencia migratoria regional, profunda y seria. Después de todo RD no es única…y nada que digamos para la inmigración será neutro, pues a favor y en contra podrá aplicarse a nuestros nacionales en otros países.

RD debe asumir una posición de madurez y racionalidad. Nosotros y todos los demás en la región. NO sobre Haití (solamente); sobre la migración en nuestro continente.

Lee este artículo publicado en el periódico HOY, República Dominicana.

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